[Paréntesis español] Asalto fallido a los cielos – Final de temporada

La revolución de las sonrisas no logró asaltar los cielos. Ni siquiera logró destronar a Pedro Sánchez, al que es más que probable que, como a Jeremy Corbyn, defenestren los suyos en unos Idus de Marzo. Una vez más se oyen los cantos de sirena del PSOE andaluz, que pese a ser también barrido por la marea azul, no cesa en su empeño de cobrarse la pieza de quien capitanea el barco. Como decía Iñaki Gil en un artículo en El Mundo, cuando Sánchez ve aparecer a sus barones se acuerda de aquel Julio César atisbando las señales que le indicaban su final: “Ya están aquí los Idus de Marzo”; a lo que un augur contestó: “Sí, ya están aquí, pero todavía no han pasado”.

Ni siquiera entre ese caos logró abrirse paso Pablo Iglesias. Tras el jaque de la derrota, poco queda de los corazones bordados en estandartes de campaña. Pero Iglesias, que niega que el emperador vaya desnudo, se ha cosido con ellos el traje de Reina de Corazones y ha gritado aquello de “¡Que le corten la cabeza!”, refiriéndose a politólogos, encuestadores y demás seres acusados de brujería. La gente de buena fe descarta que con ello se refiera a su propio equipo, la mayoría de ellos profesores de Ciencias Políticas.

Sin embargo, no todo está perdido en la batalla del amor. “Para que crezca el amor no solo hay que regarlo sino también extirpar las malas hierbas”, recordó ayer Echenique en un mensaje de Telegram. Una afirmación que representa tanto la llamada a la calma como un recordatorio para mantener la mano en la empuñadura. De alguna manera recordaba a aquella sesión en la Convención Francesa en la que, tras oír el encendido alegato del diputado jacobino Georges Couthon – como Echenique, también en silla de ruedas – el girondino Vergniaud gritó: “-¡Dadle un vaso de sangre a Couthon, tiene sed!”.

Algunos dirán que sobraron alianzas y abrazos con Julio Anguita, también conocido por el sugerente apodo de Califa Rojo. Otros, que la guarnición peronista de Errejón no cobró el protagonismo necesario. Sólo hay una cosa clara: si “Unidos Podemos” quiere hacer algo con los pertrechos – una cuantiosa suma de diputados con los que rearmarse – deberá hacer honor a su nombre y evitar tentaciones fratricidas y bruscos golpes de timón. En los campos de tierra arrasada todavía resuenan las palabras de Iglesias tras la dimisión de Monedero: “Es un intelectual que necesita volar”. Una frase fácilmente confundible con aquella otra de Juego de Tronos, pronunciada antes de que un hombre fuera arrojado por los aires: “Make the bad man fly”.

Y de fondo, Mariano Rajoy, el eterno superviviente. El tapón de corcho que sigue a flote cuando pasa la marea, por allá en las Rías Baixas. Abandonada la táctica de no hacer nada y dejarse llevar por el flujo de los tiempos – “taoísmo galaico”, lo calificó recientemente Jorge Moragas  – esta vez Rajoy se ha encaramado a la placa tectónica y teutónica europea para pedir, llegado el caso, el cierre de las puertas a Escocia. El mensaje se ha captado en Cataluña. Decía Rosa Díez de los gallegos que no se sabe si suben o si bajan. En esta ocasión, no queda duda de que suben.